miércoles, 26 de septiembre de 2018

LA INVENCIÓN DEL INDIO Y LA FORMACIÓN DE LA SOCIEDAD NOVOHISPANA

PEONAJE EN LA COLONIA.



Peonaje es la denominación del proceso de conformación del sistema de mano de obra asalariada, inicialmente agrícola y por períodos con rasgos de servidumbre feudal, en Hispanoamérica.

Peonaje por deudas
El peonaje era un privilegio por el que el terrateniente podía retener a los peones y obligarles a trabajar gratuitamente en sus haciendas hasta la completa cancelación de las deudas que hubiesen contraído. Estos empeños, pagaderos con el trabajo futuro, eran, además, transmisibles de padres a hijos, lo que de hecho los convertía en una forma de servidumbre. Este tipo de peonaje se convirtió en constante fuente de abusos ya que, por lo general, era el propio hacendado quien fijaba el valor del trabajo, así como el de las mercancías en las tiendas de raya o pulperías de la hacienda. Por otra parte, «ser un peón por deudas, no era menos deseable que ser un arrendatario o un aparcero precario».8 Suele considerarse como una de las causas de la inestabilidad social y política de México durante todo el siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando fue derogado su carácter transmisible y, finalmente, abolido.
Referencias «Las formas de trabajo en la Nueva España». Consultado el 5 de febrero de 2016.





El indio como categoría colonial
El indio nace cuando Colón toma posesión de la isla San Salvador  a nombre de los Reyes Católicos. Antes del descubrimiento europeo la población del Continente Americano estaba formada por una gran cantidad de sociedades diferentes, cada una con su propia identidad, que se hallaban en grados distintos de desarrollo evolutivo: desde las altas civilizaciones de Mesoamérica y los Andes, hasta las bandas recolectoras de la floresta amazónica. Aunque había procesos de expansión de los pueblos más avanzados (incas y mexicas, por ejemplo) y se habían consolidado ya vastos dominios políticamente unificados, las sociedades prehispánicas presentaban un abigarrado mosaico de diversidades, contrastes y conflictos en todos los órdenes. No había «indios» ni concepto alguno que calificara de manera uniforme a toda la población del Continente .
Esa gran diversidad interna queda anulada desde el momento mismo en que se inicia el proceso de conquista: las poblaciones prehispánicas van a ver enmascarada su especificidad histórica y se van a convertir, dentro del nuevo orden colonial, en un ser plural y uniforme: el indio/los indios. La denominación exacta varió durante los primeros tiempos de la colonia; se habló de «naturales» antes de que el error geográfico volviera por sus fueros históricos y se impusiera el término de indios. Pero, a fin de cuentas, lo que importa es que la estructura de dominio colonial impuso un término diferencial para identificar y marcar al colonizado.
Esa categoría colonial (los indios) se aplicó indiscriminadamente a toda la población aborigen, sin tomar en cuenta ninguna de las profundas diferencias que separaban a los distintos pueblos y sin hacer concesión a las identidades preexistentes. Tal actitud generalizante la comparten necesariamente todos los sectores del mundo colonizador y se ejemplifica bien en los testimonios que revelan la mentalidad de los misioneros: para ellos, los indios eran infieles, gentiles, idólatras y herejes. No cabe en esta visión ningún esfuerzo por hacer distinciones entre las diversas religiones prehispánicas; lo que importa es el contraste, la relación excluyente frente a la religión del conquistador. Así, todos los pueblos aborígenes quedan equiparados, porque lo que cuenta es la relación de dominio colonial en la que sólo caben dos polos antagónicos, excluyentes y necesarios: el dominador y el dominado, el superior y el inferior, la verdad y el error.
En el orden colonial el indio es el vencido, el colonizado. Todos los dominados, real o potencialmente, son indios: los incas y los piles, los labradores y los cazadores, los nómadas y los sedentarios, los guerreros y los sacerdotes; los que ya están sojuzgados y los que habitan más allá de la frontera colonial, siempre en expansión; los próximos, los conocidos sólo por referencias y los que apenas se imaginan o se intuyen. De una sola vez, al mismo tiempo, todos los habitantes del mundo americano precolonial entran en la historia europea ocupando un mismo sitio y designados con un mismo término: nace el indio, y su gran madre y comadrona es el dominio colonial.

FUENTE: El concepto de indio en América. Por Guillermo Bonfil Batalla*   




martes, 21 de agosto de 2018

LA CONDICIÓN MULTIÉTNICA Y LA FORMACIÓN DE LA CULTURA NACIONAL

Sociedad multiétnica
Las sociedades multiétnicas, a diferencia de las sociedades nacionalistas, integran diferentes grupos étnicos, sin importar diferencias de cultura, raza e historia, bajo una identidad social común mayor que la «nación» en el sentido convencional. Todas las grandes ciudades pueden ser consideradas sociedades multiétnicas, incluso aquellas en las que la intolerancia étnica es anormal.
Las sociedades multiétnicas desarrollan Estados Multiculturales y Federativos. Multiculturales en el sentido que incluyen en su seno la convivencia pacífica de varias culturas, etnias, lenguas, confesiones, estilos de vida, etc. Federativos en el sentido que delegan dentro de una misma Confederación su administración en Estados Autónomos, Regiones Autónomas, Municipios Autónomos y Localidades Autónomas. A menudo se llama a este tipo de Estados como Federación Multicultural.
También, muchas naciones que todavía hoy son consideradas monoétnicas tienen sus orígenes en un proceso más o menos violento de fusión o mezcla.
Hay una distinción entre una sociedad, una nación, un pueblo y un estado. Véase estado multinacional para los matices políticos y militares de dicha tipología estatal. Sin embargo, existe bastante solapamiento entre la cuestión de dirigir un estado, y la de encontrar una identidad común como nación.
Posibles causas del fracaso de una sociedad multiétnica
A causa de la heterogeneidad cultural, las sociedades multiétnicas en general son más frágiles y cuentan con mayor riesgo de conflictos. En el peor caso estos conflictos pueden originar su colapso. Ejemplos recientes fueron la desintegración de Yugoslavia y la separación pacífica de Checoslovaquia. La mezcla o coexistencia forzada de grupos étnicos diferentes puede ser la causa de la aparición de tendencias nacionalistas y racistas que con el paso de los años pueden tomar tanta fuerza que sean capaces de destruir una sociedad multiétnica.









NO PUEDEN ADQUIRIR LA CANASTA BÁSICA, 3.2 MILLONES
En pobreza, 71% de los indígenas en México
El Coneval presentó su Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018 (IEPDS).

Héctor Molina09 de agosto de 2018, 23:28


El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informó que, en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, las personas pertenecientes a los pueblos originarios de México padecen carencias en todos sus derechos sociales.
Cabe señalar que los derechos sociales que tiene todo mexicano son los accesos a educación, alimentación, seguridad social, salud, vivienda y bienestar económico.
No obstante, de acuerdo con el Coneval y su Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018 (IEPDS) 71.9% de los indígenas del país, equivalentes a 8.3 millones de personas, padecía pobreza hasta el 2016.
De ellos, 3.2 millones no tienen la capacidad económica para adquirir la canasta básica y tenían carencia en al menos otros dos derechos sociales, lo que los posicionó en situación de pobreza extrema.
En este sentido, también hasta los indicadores del 2016, siete de cada 10 indígenas —de los casi 11 millones que viven en México— “con al menos un empleo” percibían sólo un salario mínimo.
“En 2015, seis estados del país concentran 64.8% de la población indígena: Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Estado de México, Puebla y Yucatán. Cinco de estas entidades tienen niveles de pobreza superiores al porcentaje nacional (43.6%), entre éstas destacan Oaxaca y Chiapas con 70.4 y 77.1%, respectivamente”, precisó el Coneval.
En términos educativos, la población indígena presenta un elevado número de personas que aún no saben leer y escribir que asciende a 19.8 % de la población que se encuentra entre los 30 y 64 años; en comparación con los demás grupos poblacionales del país la misma condición la padece 4.3 % en promedio.
“En la población indígena de 65 o más años, el analfabetismo es de 52.9% y el rezago educativo alcanza 82.4%”, indicó el Coneval.
Asimismo, en concordancia con los datos del instituto de evaluación de la pobreza, uno de cada dos indígenas en promedio contaba con el nivel completo de primaria.
Por otra parte, en materia de seguridad social, que de hecho es la carencia que más mexicanos padecen en el país según el Coneval, es también, dentro de la población indígena, la carencia más extendida ya que 77.6 %, es decir, unos 8.9 millones de personas, no contaba con seguridad social.
Asimismo en materia de servicios públicos, 19.9 % de la población indígena carecía, de acuerdo con las últimas mediciones del Coneval, de agua potable en su casa, en comparación con la demás población que registró esta carencia en 6.8 de los hogares.

https://www.eleconomista.com.mx/politica/En-pobreza-71-de-los-indigenas-en-Mexico-20180809-0145.html